Qué comer en Austria: platos típicos austriacos

Platos típicos austriacos organizados por platos: qué comer desde el Wiener Schnitzel hasta la Sachertorte, una guía completa de la cocina austriaca.
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La cocina austriaca representa un fascinante cruce de tradiciones culinarias que reflejan la rica diversidad cultural de las regiones alpinas. Desde las influencias húngaras y checas hasta las tradiciones alemanas e italianas, la gastronomía austriaca ha creado una identidad única que va mucho más allá del famoso Wiener Schnitzel, ofreciendo una variedad de sabores auténticos que van desde platos contundentes hasta refinadas especialidades dulces.

Visitar Austria significa embarcarse en un viaje culinario por regiones alpinas ricas en productos genuinos, desde los quesos de montaña a las carnes ahumadas del Tirol, desde la repostería vienesa a las especialidades rústicas de Carintia. La cocina de montaña ha dejado un legado de platos contundentes y sabrosos, perfectos para hacer frente a los duros inviernos alpinos, mientras que las tradiciones urbanas han desarrollado preparaciones más refinadas y elaboradas.

Los mercados tradicionales de Viena, Salzburgo e Innsbruck ofrecen la oportunidad de descubrir ingredientes locales de la máxima calidad: desde el speck tirolés a los quesos alpinos, desde las setas porcini recogidas en los bosques austriacos a las manzanas de Estiria. Cada región cuenta con especialidades únicas que reflejan el territorio y sus peculiaridades climáticas y geográficas.

La cultura gastronómica austriaca se distingue por centrarse en ingredientes de calidad, técnicas de preparación tradicionales y la capacidad de transformar platos sencillos en experiencias culinarias memorables, manteniendo siempre un equilibrio perfecto entre sustancia y refinamiento.

Entrantes y sopas

El comienzo de una comida tradicional austriaca favorece las sopas sustanciosas y los platos llenos de especialidades locales que abren el apetito con sabores auténticos.

Leberknödelsuppe

La Leberknödelsuppe es una de las sopas más populares de la cocina austriaca, perfecta para empezar una comida tradicional. Las albóndigas de hígado se hacen con hígado de ternera finamente picado y mezclado con pan duro, huevos, perejil y especias, y luego se cuecen en un caldo de carne claro y fragante.

El secreto de esta sopa reside en la preparación del caldo, que debe cocer lentamente durante horas con hueso de ternera, verduras frescas y especias. Las albóndigas deben tener la consistencia adecuada: firmes pero no duras, sabrosas pero no demasiado picantes. Se sirve humeante y caliente, con cebollino recién picado y acompañado de pan de centeno.

Brettljause

La Brettljause es la típica tabla de picar austriaca, perfecta como aperitivo o comida ligera. Sobre una tabla de madera se disponen embutidos locales como tocino tirolés, salchichas ahumadas, queso alpino curado, pepinillos, rábanos, cebollas crudas y pan negro de centeno.

Cada región ofrece su propia versión: en Tirol predominan el speck y el queso alpino, en Estiria se añaden pipas de calabaza tostadas y aceite de pipas de calabaza, mientras que en Alta Austria encontrarás especialidades como las Verhackertes (carne picada cruda condimentada con especias). El acompañamiento ideal es una cerveza local o un vaso de vino austriaco.

Frittatensuppe

La Frittatensuppe es una sopa tradicional preparada con un caldo claro en el que se sirven finas tiras de tortilla. La tortilla, hecha con huevos, leche, harina y hierbas frescas, se cuece hasta que se dora, se corta en juliana y se añade al caldo hirviendo justo antes de servir.

Esta sopa es el ejemplo perfecto del arte culinario austriaco de transformar ingredientes sencillos en platos refinados. El contraste entre la delicadeza del caldo y la textura de la tortilla crea un equilibrio perfecto. A menudo se enriquece con perejil fresco y se sirve con picatostes de pan tostado.

Primeros platos

Los primeros platos austriacos se caracterizan por su sustancia y capacidad de saciar, utilizando ingredientes sencillos transformados en preparaciones ricas y satisfactorias.

Knödel (albóndigas)

Los Knödel son albóndigas austriacas, sustanciosas albóndigas que constituyen uno de los pilares de la cocina tradicional alpina. Las Semmelknödel (albóndigas de pan) son la versión más clásica, hechas con pan duro cortado en dados, ablandado en leche caliente y ligado con huevos, perejil picado y nuez moscada.

Hay innumerables variaciones: Speckknödel con dados crujientes de speck, Spinatknödel con espinacas frescas, Käseknödel rellenos de queso fibroso. La masa debe tener la consistencia perfecta para moldearse en bolas que mantengan su forma al cocerlas en agua hirviendo con sal. Se sirven como primer plato con mantequilla derretida y queso parmesano, o como guarnición de guisos.

Spätzle

Los Spätzle son pequeñas bolas de masa irregular típicas de las regiones alpinas austriacas. La masa, preparada con harina, huevos, leche y sal, se prensa a través de un rallador especial con grandes agujeros directamente en agua hirviendo, creando formas únicas y características.

La preparación requiere cierta destreza: la masa debe tener la consistencia adecuada, ni demasiado líquida ni demasiado espesa. Una vez cocidos, los Spätzle se saltean en mantequilla con cebollas doradas o se sirven con queso fundido (Käsespätzle), creando un plato reconfortante perfecto para los días fríos. En versiones más refinadas, se acompañan de setas porcini o hierbas alpinas frescas.

Gröstl

El Gröstl es una comida tradicional tirolesa de una sola olla que se originó como receta de recuperación para aprovechar las sobras. Las patatas cocidas, la carne asada (normalmente de cerdo o ternera) y las cebollas se cortan en dados y se doran juntas en una sartén hasta que estén crujientes por fuera y blandas por dentro.

La preparación perfecta requiere una sartén de hierro caliente y paciencia para dorar bien todos los componentes. Suele servirse con un huevo frito por encima y acompañado de chucrut fermentado o ensalada verde. Cada familia tirolesa tiene su propia versión, añadiendo ingredientes como tocino, queso o hierbas de montaña.

Platos principales

La tradición austriaca de los platos principales celebra las carnes de alta calidad preparadas con técnicas perfeccionadas durante siglos, desde dorados schnitzels hasta suculentos asados.

Schnitzel vienés

El Wiener Schnitzel es indiscutiblemente el plato más famoso de la cocina austriaca. Esta fina loncha de ternera se bate hasta obtener un grosor de unos milímetros, se empaniza con huevo y pan rallado muy fino, y luego se fríe en abundante mantequilla clarificada hasta que se dora.

La auténtica preparación requiere una técnica especial: la carne debe «nadar» en la mantequilla hirviendo, y durante la cocción debe moverse suavemente para que el pan rallado se hinche, creando esa característica forma de «hojaldre». El resultado debe ser un pan rallado dorado y crujiente que envuelve una carne tierna y jugosa.

Se sirve con rodajas de limón, ensalada templada de patatas aliñada con vinagre y aceite de semillas de calabaza, y arándanos rojos. Los mejores restaurantes vieneses sirven un Schnitzel que cubre completamente el plato, manteniendo viva una tradición de excelencia culinaria.

Tafelspitz

El Tafelspitz se considera el plato nacional por excelencia de Austria. Este apreciado corte de ternera (la punta del solomillo) se hierve lentamente en un caldo aromático preparado con verduras frescas, hierbas y especias hasta que está extraordinariamente tierno.

La preparación requiere al menos tres horas de cocción lenta, durante las cuales la carne se sumerge en un caldo preparado con zanahorias, apio, puerros, perejil, tomillo, laurel y bayas de enebro. El secreto reside en la temperatura constante y en la espuma que hay que retirar meticulosamente para obtener un caldo cristalino.

Se sirve con tres salsas tradicionales: salsa de cebollino, rábano picante rallado con manzanas y salsa de eneldo. El acompañamiento incluye patatas cocidas, espinacas salteadas en mantequilla y, a menudo, una porción del caldo de cocción servida como aperitivo.

Gulash austriaco

El gulash austriaco es un estofado de ternera que se diferencia de la versión húngara por su consistencia más espesa y su sabor más suave. La preparación empieza dorando lentamente la cebolla, a la que se añade pimentón dulce húngaro, un ingrediente clave que le da su característico color rojo y aroma distintivo.

La ternera, cortada en dados regulares, se dora y luego se guisa durante horas con tomate, comino, mejorana y pimentón picante. El resultado es un plato rico y sabroso, perfecto para los meses de invierno. Se sirve con Semmelknödel, patatas cocidas o Spätzle, a menudo acompañado de encurtidos mixtos que equilibran la riqueza del plato.

Schweinsbraten

El Schweinsbraten es el asado de cerdo austriaco por excelencia, que se prepara con pierna de cerdo adobada y se cuece a fuego lento hasta que la carne esté tierna y tenga una corteza dorada y crujiente. El adobo incluye cerveza, cebolla, ajo, comino y bayas de enebro, que añaden sabor y ayudan a ablandar la carne.

La cocción se realiza en el horno a temperatura moderada, rociando frecuentemente la carne con sus propios jugos de cocción enriquecidos con cerveza y caldo. La corteza debe quedar crujiente, creando un contraste perfecto con la jugosa carne que hay debajo. Se sirve con chucrut estofado, albóndigas de pan y mostaza dulce austriaca.

Guarniciones tradicionales

Las guarniciones austriacas nunca son meros acompañamientos, sino verdaderas especialidades que complementan y equilibran los sabores de los platos principales.

Chucrut (Choucroute)

El chucrut austriaco es una guarnición básica de la cocina tradicional, hecha de col blanca fermentada que se cuece lentamente con cebollas, bayas de enebro, semillas de alcaravea y vino blanco. La fermentación natural de la col crea un sabor ácido característico que equilibra perfectamente los platos de carne más sustanciosos.

La preparación tradicional implica una cocción lenta de al menos una hora, durante la cual la col fermentada absorbe todos los sabores de los ingredientes añadidos. En versiones más refinadas, se añaden manzanas picadas o tocino ahumado para darle un sabor más complejo. Es el acompañamiento perfecto para asados, salchichas y platos de caza.

Rotkraut (Col lombarda)

El rotkraut es un guiso de col lombarda, una guarnición colorida y sabrosa especialmente popular durante los meses de otoño e invierno. La col se pica finamente y se cuece a fuego lento con cebollas doradas, manzanas, vinagre de vino tinto y especias como canela, clavo y laurel.

La cocción lenta permite que la col absorba todos los sabores, creando una guarnición dulce y sabrosa que combina perfectamente con carnes asadas y caza. El color rojo púrpura intenso también hace que este plato sea muy decorativo en la mesa. A menudo se enriquece con arándanos o grosellas para darle un toque de frescor.

Erdäpfelsalat (ensalada de patata)

La Erdäpfelsalat austriaca es muy diferente de las versiones alemanas con mayonesa: las patatas cocidas se aliñan aún calientes con vinagre de vino, aceite de semillas de calabaza, cebolla picada finamente, perejil fresco y una pizca de mostaza dulce. Esta preparación permite que las patatas absorban mejor el condimento.

La elección de las patatas es crucial: deben ser variedades firmes que conserven su forma tras la cocción. El condimento debe estar equilibrado entre la acidez del vinagre y la dulzura del aceite de semillas de calabaza, un producto típico de Estiria. Se sirve como guarnición de Schnitzel, asados y platos de carne en general.

Dulces y postres

La repostería austriaca representa uno de los mejores capítulos de la gastronomía europea, con postres que combinan artesanía tradicional e ingredientes de primera calidad.

Sachertorte

La Sachertorte es probablemente el postre austriaco más famoso del mundo, una tarta de chocolate que representa el apogeo del arte repostero vienés. Dos capas de bizcocho de chocolate están separadas por una fina capa de mermelada de albaricoque, todo ello cubierto por un glaseado de chocolate negro brillante y perfectamente liso.

La preparación requiere ingredientes de la máxima calidad: chocolate negro, mantequilla austriaca, huevos frescos y mermelada de albaricoque sin trozos. La verdadera Sachertorte debe «reposar» al menos 24 horas antes de servirse, para que los sabores se fundan perfectamente. Se sirve con nata montada sin azúcar y un vaso de agua fresca.

Apfelstrudel

El Apfelstrudel representa el arte de la pasta brisa llevada a la perfección, una especialidad que requiere una habilidad técnica extraordinaria. La masa, muy fina, encierra un relleno de manzanas, pasas sultanas, piñones y especias aromáticas. La masa debe amasarse hasta que sea tan fina que pueda leerse a través de un periódico.

En el relleno se utilizan manzanas Reinette cortadas en rodajas finas, mezcladas con azúcar, canela, pasas sultanas ablandadas en ron, piñones tostados y pan rallado tostado en mantequilla. Este último ingrediente es esencial para absorber los jugos de las manzanas durante la cocción. Se sirve caliente con salsa de vainilla, helado de vainilla o nata montada.

Kaiserschmarrn

El Kaiserschmarrn es un postre rústico que es el ejemplo perfecto de cómo la cocina popular puede volverse refinada. Lamasa en forma de crêpe, enriquecida con claras de huevo batidas, se cuece en una sartén con mantequilla, se le da la vuelta y luego se «rompe» en trozos irregulares con dos tenedores.

Durante la cocción final, se carameliza con azúcar glas, creando una superficie dorada y crujiente que contrasta con el suave interior. Se presenta espolvoreado de azúcar glas y acompañado de mermelada de ciruelas o salsa de arándanos. En los pastos alpinos, se prepara con ingredientes locales de la mejor calidad.

Torta Linzer

La Linzer Torte es una tarta elaborada con una masa rica en almendras molidas, canela y clavo, rellena de mermelada de grosella y decorada con el característico hojaldre retorcido que deja traslucir el rojo de la mermelada.

La preparación requiere un cuidado especial en el amasado de la masa, que debe ser quebradiza pero no desmenuzable. La cocción debe ser uniforme para obtener una base dorada y crujiente. El contraste entre el dulzor de la masa de almendra y la acidez de las grosellas crea un equilibrio perfecto. Se sirve a temperatura ambiente, a menudo acompañado de café vienés.

Palatschinken

Los Palatschinken son los crepes finos y versátiles de Austria. La versión dulce más clásica lleva un relleno de mermelada de albaricoque, espolvoreado con azúcar glas y a menudo flambeado con ron. La masa debe ser lisa y sin grumos, extendida en sartenes calientes para obtener crêpes uniformes y finos.

La técnica de preparación requiere experiencia: la masa debe reposar al menos 30 minutos antes de usarla, y la temperatura de la sartén debe ser la adecuada para evitar que se pegue o se queme. Se sirven calientes, doblados en cuartos y decorados con azúcar glas. En los cafés históricos se siguen preparando al momento, manteniendo viva una tradición de excelencia.

Qué beber en Austria

Austria tiene una tradición vinícola milenaria y una arraigada cultura cervecera que ofrece maridajes perfectos para cada plato de la cocina tradicional. Los vinos austriacos se distinguen por su elegancia y frescura, con variedades autóctonas como el Grüner Veltliner y el Riesling que maridan maravillosamente con platos de pescado y verduras, mientras que los tintos como el Zweigelt y el Blaufränkisch acompañan perfectamente a la carne y la caza.

Las cervezas austriacas representan la excelencia reconocida internacionalmente, desde la ligera Märzen hasta la robusta Weissbier, perfectas con salchichas y platos contundentes. Marcas como Gösser, Ottakringer y Stiegl producen cervezas de la máxima calidad que reflejan distintas tradiciones regionales. No olvides probar las cervezas artesanas locales, cada vez más populares en los bares y restaurantes austriacos.

El café vienés merece un capítulo aparte: desde el clásico Melange (parecido al capuchino) al Wiener Mélange con nata montada, pasando por el Kleiner Brauner (espresso con leche). Cada café tiene sus propias reglas de preparación y servicio, acompañadas indefectiblemente de un vaso de agua fresca. Para redondear la comida, no te pierdas los destilados de fruta austriacos, verdaderas delicias artesanales elaboradas con peras, manzanas, albaricoques y ciruelas que crecen en los huertos alpinos.